Desde nuestra propia autocrítica, necesaria en la hostelería, y sin caer en falsas modestias, podemos presumir de nuestro salón restaurante (con capacidad para más de 50 comensales), con un ambiente coqueto, acogedor y familiar, donde deseamos cuidar hasta el mínimo detalle que le haga la espera lo más agradable posible antes de una placentera comida. Ofrecemos un menú del día con productos de temporada (que pueden consultar en esta Web) así como nuestro menú degustación y una amplia Carta donde tienen cabida entrantes fríos y calientes (destacar nuestras variadas y originales ensaladas), carnes de todo tipo, marisco y pescados del Cantábrico, siempre frescos, así como postres originales y tradicionales, elaborado todo con productos de primerísima calidad adquiridos en los mercados de nuestra Plaza y comercio local que no olvidan las guarniciones o el pan.
Como comentábamos en la presentación, nuestra tarjeta de visita es aunar la cocina tradicional, la de siempre, la de las abuelas, con la actual que apuesta por nuevas combinaciones de ingredientes habituales, buscando el deseado y perfecto equilibrio entre ambas, con una presentación que no dejará indiferente a nuestra clientela, tanto la habitual que siente “La Vega” como su segunda casa, como aquella que nos visite por primera vez, pues estamos seguros que volverán.
Y todo regado siempre con un buen vino, bien el recomendado o de libre elección por nuestra distinguida clientela, a la que siempre intentamos complacer, y si se nos permite, convencer, aunque los argumentos son sencillos y “saltan a la vista” (y al paladar). En el Restaurante “La Vega” tenemos una carta para todos, incluso para quienes deban cumplir una dieta: sólo tienen que indicárnoslo y le serviremos gustosamente. Si como presumimos ésta es su segunda casa, no podemos ser menos en cuanto a preferencias o necesidades: hay quien vive para comer y quien come para vivir. Como lema que preside una de nuestras paredes, la del pasillo de entrada al Restaurante, bien explica nuestra filosofía culinaria:
“¿Comer para vivir? Ciertamente. Pero los dioses inmortales se sientan a la mesa dos veces al día: ellos comen por el placer de comer”, frase de Brillat-Savarin.
Les esperamos para desearles
Buen Provecho |